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No hay como la comida casera


No hay cristiano que me pueda decir que la comida de la abuela no es lo mejor que hay, bueno algunos de la madre. En mi caso de ambas. 

Mis recuerdos gastronómicos vienen de todas partes. Mi bis abuela ( la disfrute hasta la mayoría de edad) con mi tía Zulema que falleció pasados los 100 años me enseñaron a comer pesto con albahacas cultivadas del propio jardín, fideos al trapo (después aprendí que hay una receta que se llama fideos rellenos que es igualita...caramba que coincidencia!) con sesos de vaca y espinacas.

Tía Pituca por el lado paterno (siempre hay una tía Pituca) cocinaba unas carnes espectaculares y un pavo que ni les cuento.

Por otra parte en la casa de mis otros abuelos estaba Ceci que cocinaba de todo y todo rico (ahora trabaja en Londres - UK haciendo lo que sabe) y después vino Ángela con una mano espectacular para la comida. 

Así es que crecí con comida casera, sin aditivos ni conservantes (de chico las gallinas morían en la casa de mi abuela, no existieron por un tiempo el concepto de pechugón u otras marcas). 

De todas esas comidas me acordé de la lasaña de Ángela, algo que no voy a poder igualar porque no tengo ganas, no quiero tan siquiera perder el recuerdo de compartir esa lasaña con mis abuelos y el resto de la familia.

No tengo tiempo (es un commodity que cuesta muy caro en estos días) y me considero pragmático así es que suelo comprar pastas secas para diversos usos (generalmente guisitos o alguna otra preparación rápida) y esta vez compre lasaña presta en 5 minutos de la marca Carozzi. Que mala elección mis estimados. Una pena 

Me alejó tanto de la lasagna de Ángela... Me alejó de mis bellos recuerdos de comida casera, me Alejo de mis abuelos, mi familia y mis recuerdos más bellos.

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