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Moreno y Cachafaz ... Por fin algo diferente

morenoHace un tiempito leí por redes sociales de este nuevo lugar Moreno y Cachafaz. El nuevo bebé de Tony Italia (Colaso Bo) me interesó y fuimos con Julia a probar la nueva oferta.

Hicimos la reserva y lo único que sabíamos era que el lugar es para muy pocos comensales, el menú era por pasos y que había que llegar temprano porque la comida se servia a las 22:30. Hasta ahí nuestro conocimiento del lugar.

Llegamos al lugar, una puerta imponente nos esperaba con misterio y entramos temprano siguiendo las recomendaciones de Colaso. Una mesa común (compartida) nos esperaba muy bien puesta con luces tenues de color tirando a rojo.

Todos los comensales estábamos esperando como si fuera una función de teatro. A las 22:30 puntualmente Colaso y sus dos cocineros llegan al medio del salón y dan una breve descripción de Moreno y Cachafaz y nos comentan el menú que servirían esa noche.

Tienen que entender que este lugar no es como otros, es único. Uno no elige la comida, es el cocinero el que agasaja a sus comensales y nos obliga a salir de nuestra zona de confort, había silencio y se notaban caras nerviosas mientras el director comentaba como sería la función de la noche, diez minutos más tarde el telón se abría y los mozos empezaban a mostrarnos el show.

La primera función era un tartar de salmón fabuloso que nos decía esto recién empieza, si esto te gustó lo que viene es mejor (yo decía para mis adentros) y así fue, seguimos con una ensalada de pulpo que era fresca y explotaba en boca y después como última entrada un plato del Chef que llamó Sofía Loren (una especie de blinis con cobertura de hongos y una crema de cítricos) que te dejaba con la boca abierta.

Después de una pausa entramos con los platos de fondo (o por lo menos yo les digo de fondo). Ya el murmullo de los comensales era más notorio, entramos todos en confianza y los rostros eran más serenos y denotaban comodidad.

Así la noche progresó con Oson, un plato coreano a base de merluza que estaba espectacular. Luego nos llevaron de la mano para probar un Arancini Marino (según el cocinero, una especie de "so'o apuá de arroz" y pescado) y para terminar, nos agasajaron  con un corderito servido con un puré de calabaza y apepu (el puré estaba servido en la naranja) esa mezcla última fue simplemente fabulosa. Inexplicable.

No termina el tema ahi. Es hora de lo dulce, viene primero un sorbete de mojito que limpia el paladar y después un postre que se llama Amore Mío terminado en mesa.

La comida fabulosa, la atención excelente, los precios muy buenos (en serio pensé que iba a gastar por lo menos 300 mil más) y la experiencia alucinante.

Voy a esperar a que cambie de menú para volver a repetir la experiencia de ser invitado a comer algo único y bien cuidado.

Les recomiendo que vayan temprano y con tiempo para vivir una de las mejores experiencias gastronómicas que tiene este país y ojalá dure muchísimo.

Felicidades.

Dirección: Del Maestro y Gral. Garay
Tel: 620678
Solo con reservas.  

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